QUE ALUMNOS PUEDEN
PRESENTAR DIFICULTADES DE APRENDIZAJE (DIA) Y QUE ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS
PODEMOS EMPLEAR PARA AYUDARLES?
En primer lugar quiero
conceptualizar el término DIA según la última versión del Manual Diagnóstico y
Estadístico de los Trastornos Mentales (Diagnostic and Statistical Manual of
Mental Disorders), el DSM-V, que cataloga
los criterios diagnósticos para el Trastorno específico del aprendizaje de la siguiente manera:
A. Dificultad en el aprendizaje
y en la utilización de las aptitudes académicas, evidenciado por la presencia
de al menos uno de los siguientes síntomas que han persistido por lo menos
durante 6 meses, a pesar de las intervenciones dirigidas a estas dificultades.
1. Lectura de palabras imprecisa o lenta con esfuerzo (p.ej., lee palabras
sueltas en voz alta incorrectamente o con lentitud y vacilación, con frecuencia
adivina palabras, dificultad para expresar bien las palabras).
2. Dificultad para comprender el significado de lo que lee (p.ej., puede leer
un texto con precisión pero no comprende la oración, las relaciones, las
inferencias o el sentido profundo de lo que lee).
3. Dificultades ortográficas (p.ej., puede añadir, omitir o sustituir vocales o
consonantes).
4. Dificultades para la expresión escrita (p. ej., hace múltiples errores
gramaticales o de puntuación en una oración, organiza mal el párrafo, la
expresión escrita de ideas no es clara).
5. Dificultades para dominar el sentido numérico, los datos numéricos o el
cálculo (p. ej., comprende mal los números, su magnitud y sus relaciones,
cuenta con los dedos para sumar números de un solo dígito en lugar de recordar
la operación matemática como hacen sus iguales, de pierde en el cálculo
aritmético y puede intercambiar los procedimientos).
6. Dificultades con el razonamiento matemático (p. ej., tiene gran dificultad
para aplicar los conceptos, hechos u operaciones matemáticas para resolver problemas
cuantitativos).
B. Las aptitudes académicas
afectadas están sustancialmente y en grado cuantificable por debajo de lo
esperado para la edad cronológica del individuo e interfieren
significativamente con el rendimiento académico o laboral, o con las actividades
de la vida cotidiana, que se confirman con medidas (pruebas) estandarizadas
administradas individualmente y una evaluación clínica integral. En individuos
de 17 y más años, la historia documentada de las dificultades del aprendizaje
se puede sustituir por la evaluación estandarizada.
C. Las dificultades de
aprendizaje comienzan en la edad escolar, pero puede no manifestarse totalmente
hasta que las demandas de las aptitudes académicas afectadas superan las
capacidades limitadas del individuo (p. ej., en exámenes cronometrados, la
lectura o escritura de informes complejos y largos para un fecha límite
inaplazable, tareas académicas excesivamente pesadas).
D. Las dificultades de
aprendizaje no se explican mejor por discapacidades intelectuales, trastornos
visuales o auditivos no corregidos, otros trastornos mentales o neurológicos,
adversidad psicosocial, falta de dominio en el lenguaje, de instrucción
académica o directrices educativas inadecuadas.
Nota: Se han de cumplir los cuatro criterios diagnósticos basándose en una
síntesis clínica de la historia del individuo (del desarrollo, médica,
familiar, educativa), informes escolares y evaluación psicoeducativa.
Cuando hablamos del alumnado de la etapa de Educación Infantil para el que
propuse las actividades en la entrada anterior del blog, las dificultades que podría llegar a tener
un niño/a, se observarían en el retraso en la adquisición de los prerrequisitos
de la lectoescritura y el pre-conteo. Veamos como:
• Lectura: confusión en la identificación de
las letras, inversiones de letras (cuando escribe su nombre), mezcla de sonidos
o incapacidad para leer fonológicamente (en esta etapa, letras concretas
comenzando por las vocales y las consonantes que contiene su nombre).
• Escritura: Agarrotamiento, cansancio
muscular, deficiente trazo debido a la dificultad para la percepción y la
memoria visual.
• Problemas de orientación y direccionalidad. Dificultad
para diferenciar izquierda-derecha, problemas de orientación y dirección y,
para asociar etiquetas verbales a conceptos direccionales.
• Indicadores en el habla y el lenguaje. Pueden
aparecer, aunque no necesariamente, dislalias o problemas articulatorios,
vocabulario pobre, dificultades para expresar verbalmente sus ideas, problemas
de comprensión verbal.
• Indicadores en la psicomotricidad. Retraso
en la estructuración y conocimiento del esquema corporal, dificultades senso-percetivas
(confusión de colores, tamaños, posiciones), torpeza motriz, tendencia a la
escritura en espejo.
Cuando esto ocurre,
qué ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS nos plantearíamos
como docentes para facilitar su aprendizaje?.
Se han planteado una serie de intervenciones específicas, recomendadas
por diferentes profesionales que han trabajado con el problema, si bien todavía
no hay detrás de cada una de ellas un auténtico estudio científico que las
avale en la actualidad:
a) Educación multisensorial: consiste en
el aprendizaje de las unidades básicas de sonido a través de un programa
fonológico en el ya están relacionados los símbolo visuales con los sonidos (el
método “Micho” da muy buenos resultados).
b) Educación psicomotriz: dirigida a
alteraciones de lateralidad, del esquema corporal y de la orientación
espacio-temporal, a través de actividades psicomotoras (cuentos motores,
circuitos, gymkanas…).
c) Entrenamiento perceptivo: se trata
de mejorar las capacidades visomotoras (asociar formas, colores, tamaños,
conceptos topológicos…).
d) Atención: actividades para
mejorar la atención selectiva, conjunta o mantenida (donde esta Wallye, buscar
un elemento dado entre varios…).
e) Memoria. Memorizar
cuentos, canciones, bingos con figuras…
f) Desarrollo psicolingüístico:
intervendremos en las siguientes áreas: la recepción auditiva (capacidad para
entender las palabras habladas), la recepción visual (entender las palabras
escritas), la asociación auditiva (capacidad de relacionar las palabras), la
asociación visual (asociación de símbolos verbales), la expresión verbal
(capacidad del niño para expresar sus ideas) y el cierre gramatical (capacidad
de predecir el mensaje como consecuencias de nuestras experiencias previas).
e) Entrenamiento lecto-escritor: para
aprender a leer y a escribir se deben ir adquiriendo progresivamente una serie
de capacidades, empezando por las asociaciones entre fonemas y grafemas. Para
la lectura se emplean dos tipos de métodos:
1. El método Analítico o Global: se parte de frases para ir poco a poco
descomponiendo sus diferentes elementos.
2. El método Sintético: su procedimiento es inverso al anterior pues se
parte de grafemas y sílabas para ir progresivamente alcanzando un nivel de
dificultad cada vez mayor (frases y textos). Éste, por ejemplo, lo usaríamos si
hay sospecha de que el alumno sea disléxico.
Para concluir quisiera acabar con una reflexión, o más bien un análisis
de mis intervenciones con niños de 3-6 años: Cuando trabajamos con niños
pequeños, las posibilidades y la versatilidad de los recursos es amplia, por lo
que plantear una simple actividad (buscar el número 1 entre otros tantos
elementos), nos permitiría incidir en varios de los pre-requisitos (memoria,
atención, percepción espacial, razonamiento lógico…), que asientan las bases de
posteriores aprendizajes.