martes, 1 de mayo de 2018

Qué hacer si uno de nuestros alumnos tiene una dificultad de aprendizaje



QUE ALUMNOS PUEDEN PRESENTAR DIFICULTADES DE APRENDIZAJE (DIA) Y QUE ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS PODEMOS EMPLEAR PARA AYUDARLES?



En primer lugar quiero conceptualizar el término DIA según la última versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), el DSM-V, que cataloga los criterios diagnósticos para el Trastorno específico del aprendizaje de la siguiente manera:
A. Dificultad en el aprendizaje y en la utilización de las aptitudes académicas, evidenciado por la presencia de al menos uno de los siguientes síntomas que han persistido por lo menos durante 6 meses, a pesar de las intervenciones dirigidas a estas dificultades.
1. Lectura de palabras imprecisa o lenta con esfuerzo (p.ej., lee palabras sueltas en voz alta incorrectamente o con lentitud y vacilación, con frecuencia adivina palabras, dificultad para expresar bien las palabras).
2. Dificultad para comprender el significado de lo que lee (p.ej., puede leer un texto con precisión pero no comprende la oración, las relaciones, las inferencias o el sentido profundo de lo que lee).
3. Dificultades ortográficas (p.ej., puede añadir, omitir o sustituir vocales o consonantes).
4. Dificultades para la expresión escrita (p. ej., hace múltiples errores gramaticales o de puntuación en una oración, organiza mal el párrafo, la expresión escrita de ideas no es clara).
5. Dificultades para dominar el sentido numérico, los datos numéricos o el cálculo (p. ej., comprende mal los números, su magnitud y sus relaciones, cuenta con los dedos para sumar números de un solo dígito en lugar de recordar la operación matemática como hacen sus iguales, de pierde en el cálculo aritmético y puede intercambiar los procedimientos).
6. Dificultades con el razonamiento matemático (p. ej., tiene gran dificultad para aplicar los conceptos, hechos u operaciones matemáticas para resolver problemas cuantitativos).
B. Las aptitudes académicas afectadas están sustancialmente y en grado cuantificable por debajo de lo esperado para la edad cronológica del individuo e interfieren significativamente con el rendimiento académico o laboral, o con las actividades de la vida cotidiana, que se confirman con medidas (pruebas) estandarizadas administradas individualmente y una evaluación clínica integral. En individuos de 17 y más años, la historia documentada de las dificultades del aprendizaje se puede sustituir por la evaluación estandarizada.
C. Las dificultades de aprendizaje comienzan en la edad escolar, pero puede no manifestarse totalmente hasta que las demandas de las aptitudes académicas afectadas superan las capacidades limitadas del individuo (p. ej., en exámenes cronometrados, la lectura o escritura de informes complejos y largos para un fecha límite inaplazable, tareas académicas excesivamente pesadas).
D. Las dificultades de aprendizaje no se explican mejor por discapacidades intelectuales, trastornos visuales o auditivos no corregidos, otros trastornos mentales o neurológicos, adversidad psicosocial, falta de dominio en el lenguaje, de instrucción académica o directrices educativas inadecuadas.
Nota: Se han de cumplir los cuatro criterios diagnósticos basándose en una síntesis clínica de la historia del individuo (del desarrollo, médica, familiar, educativa), informes escolares y evaluación psicoeducativa.
Cuando hablamos del alumnado de la etapa de Educación Infantil para el que propuse las actividades en la entrada anterior del blog,  las dificultades que podría llegar a tener un niño/a, se observarían en el retraso en la adquisición de los prerrequisitos de la lectoescritura y el pre-conteo. Veamos como:
Lectura: confusión en la identificación de las letras, inversiones de letras (cuando escribe su nombre), mezcla de sonidos o incapacidad para leer fonológicamente (en esta etapa, letras concretas comenzando por las vocales y las consonantes que contiene su nombre).
Escritura: Agarrotamiento, cansancio muscular, deficiente trazo debido a la dificultad para la percepción y la memoria visual.
Problemas de orientación y direccionalidad. Dificultad para diferenciar izquierda-derecha, problemas de orientación y dirección y, para asociar etiquetas verbales a conceptos direccionales.
Indicadores en el habla y el lenguaje. Pueden aparecer, aunque no necesariamente, dislalias o problemas articulatorios, vocabulario pobre, dificultades para expresar verbalmente sus ideas, problemas de comprensión verbal.
Indicadores en la psicomotricidad. Retraso en la estructuración y conocimiento del esquema corporal, dificultades senso-percetivas (confusión de colores, tamaños, posiciones), torpeza motriz, tendencia a la escritura en espejo.
Cuando esto ocurre, qué ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS nos plantearíamos como docentes para facilitar su aprendizaje?.
Se han planteado una serie de intervenciones específicas, recomendadas por diferentes profesionales que han trabajado con el problema, si bien todavía no hay detrás de cada una de ellas un auténtico estudio científico que las avale en la actualidad:
a) Educación multisensorial: consiste en el aprendizaje de las unidades básicas de sonido a través de un programa fonológico en el ya están relacionados los símbolo visuales con los sonidos (el método “Micho” da muy buenos resultados).

b) Educación psicomotriz: dirigida a alteraciones de lateralidad, del esquema corporal y de la orientación espacio-temporal, a través de actividades psicomotoras (cuentos motores, circuitos, gymkanas…).

c) Entrenamiento perceptivo: se trata de mejorar las capacidades visomotoras (asociar formas, colores, tamaños, conceptos topológicos…).

d) Atención: actividades para mejorar la atención selectiva, conjunta o mantenida (donde esta Wallye, buscar un elemento dado entre varios…).

e) Memoria. Memorizar cuentos, canciones, bingos con figuras…

f) Desarrollo psicolingüístico: intervendremos en las siguientes áreas: la recepción auditiva (capacidad para entender las palabras habladas), la recepción visual (entender las palabras escritas), la asociación auditiva (capacidad de relacionar las palabras), la asociación visual (asociación de símbolos verbales), la expresión verbal (capacidad del niño para expresar sus ideas) y el cierre gramatical (capacidad de predecir el mensaje como consecuencias de nuestras experiencias previas).

e) Entrenamiento lecto-escritor: para aprender a leer y a escribir se deben ir adquiriendo progresivamente una serie de capacidades, empezando por las asociaciones entre fonemas y grafemas. Para la lectura se emplean dos tipos de métodos:
1. El método Analítico o Global: se parte de frases para ir poco a poco descomponiendo sus diferentes elementos.
2. El método Sintético: su procedimiento es inverso al anterior pues se parte de grafemas y sílabas para ir progresivamente alcanzando un nivel de dificultad cada vez mayor (frases y textos). Éste, por ejemplo, lo usaríamos si hay sospecha de que el alumno sea disléxico.

Para concluir quisiera acabar con una reflexión, o más bien un análisis de mis intervenciones con niños de 3-6 años: Cuando trabajamos con niños pequeños, las posibilidades y la versatilidad de los recursos es amplia, por lo que plantear una simple actividad (buscar el número 1 entre otros tantos elementos), nos permitiría incidir en varios de los pre-requisitos (memoria, atención, percepción espacial, razonamiento lógico…), que asientan las bases de posteriores aprendizajes.